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SALMO 35

La sobre escritura de este salmo nos indica que el autor del mismo es David. Como antecedente debemos indicar que David había entablado una relación fraterna con algunas personas, cuyos nombres no han sido revelados. Lamentablemente, estas personas se volvieron en contra de David sin causa justificada y esto trajo gran dolor al salmista. El salmo 35 nos proporciona una hermosa lección sobre cómo debemos conducirnos cuando somos traicionados por quienes nos prometieron lealtad. Es muy doloroso el vivir en carne propia el hecho de recibir una bofetada de alguien a quien extendimos la mano para ayudar.

Cosas así, pueden hacernos tambalear si no estamos bien aferrados a Dios y a su palabra. Quizá Ud. es una esposa que ha visto hacerse pedazos los votos de fidelidad que su esposo pronunció en el altar. O es una persona que ha visto que sus íntimos relacionados, de repente le dan las espaldas.

¿Qué hacer en casos así? Bueno, el salmo 35 le puede servir de guía.

Salmo 35:1-10 dice: "Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea contra los que me combaten. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di a mi alma: Yo soy tu salvación. Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan. Sean como el tamo delante del viento, y el ángel de Jehová los acose. Sea su camino tenebroso y resbaladizo, y el ángel de Jehová los persiga. Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa cavaron hoyo para mi alma. Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, y la red que él escondió lo prenda; con quebrantamiento caiga en ella. Entonces mi alma se alegrará en Jehová; se regocijará en su salvación. Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?"

Cuando David reconoció que sus aliados le habían traicionado, no buscó inmediatamente la venganza. No aplicó la ley del ojo por ojo y diente por diente. Tampoco se embarcó en una discusión con ellos para mostrarles que él tenía la razón, tampoco convocó una rueda de prensa para aclarar todas las falsas acusaciones que sus otrora aliados habían hecho contra él, y que a todos les quedara claro que él era inocente. Tampoco montó una campaña para recomponer su imagen. Nada de esto. David no tomó el asunto en sus manos. David puso el asunto en las manos de Dios para que Dios se encargara de hacer justicia en este asunto.

Esto es lo que Ud. y yo debemos hacer cuando somos traicionados por los que nos prometieron lealtad, por los que nos pagaron mal por el bien que les hicimos. En la oración que David hace a Dios, está pidiendo que Dios castigue a sus adversarios. Esta es una oración imprecatoria. Algo que estuvo bien en la época y las circunstancias que vivió David. Hoy en día, vivimos en otra época y en otras circunstancias. Por eso, no pida a Dios que los que le han hecho mal sean como el tamo delante del viento o que les venga el quebrantamiento sin que ellos lo sepan. Ore más bien para que los que han atentado contra Ud. reconozcan su mal camino y se arrepientan. Ore para que Jehová defienda su causa. Todo aquel que ataca a uno de los hijos de Dios está atacando a Dios y debe ser Dios quien tome a su cargo la defensa de uno de sus hijos.

Evite hacer justicia por mano propia. Dios dice que la venganza es de él, mas no del hombre. Será él quien dé el pago a los que nos han lastimado defraudando las expectativas que teníamos sobre ellos.

Salmo 35: 11-21 dice: "Se levantan testigos malvados; de lo que no sé me preguntan, me devuelven mal por bien, para afligir mi alma. Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvió a mi seno. Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. Pero ellos se alegraron de mí adversidad, y se juntaron; se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía; me despedazaban sin descanso; como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, crujieron contra mí sus dientes. Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones. Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo. No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo. Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. Ensancharon contra mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!"

 Warren Wiersbe afirma en uno de sus libros que el ser humano puede vivir en tres planos diferentes. En el plano diabólico, en el plano humano, o en el plano divino.

En el plano diábolico, el ser humano paga mal por bien. Este era el plano en el cual estaban viviendo los ex- amigos de David. De una forma muy cruda, David describe que sus otrora amigos le pagaron mal por bien.

En el plano humano, el ser humano paga bien por bien y mal por mal. Este es el plano en el cual vive la mayoría de personas de este mundo. Son los que tratan bien a aquellos que les tratan bien y tratan mal a aquellos que les tratan mal. 

En el plano divino, el ser humano paga bien por mal. Este es el plano en el cual nos exhorta a vivir Jesús cuando en Mateo 5 dice: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. Este es el plano en el cual vivió David y es el plano en el cual Ud. y yo debemos vivir. Yo sé que no es fácil, pero tampoco es imposible.

Vemos entonces que David puso el asunto en la mano de Dios y se dedicó a hacer bien a los que le hacían mal.

Salmo 35: 22-28 dice: "Tú lo has visto, oh Jehová; no calles; Señor, no te alejes de mí. Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa. Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío, y no se alegren de mí. No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Le hemos devorado! Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí. Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo. Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día."

Note amigo que los adversarios de David se engrandecieron contra David. Siempre que el ser humano se engrandece, es contra alguien. Es la invitación a competir. Pero Dios no nos ha llamado a competir con cualquiera que se nos cruce en el camino para demostrar que nosotros somos más grandes y mejores que ellos. Dios no nos ha llamado a engrandecernos a nosotros mismos. Dios nos ha llamado a engrandecer, o a exaltar al Señor. Esto es lo que está haciendo David.

En el pasaje leído encontramos a David invitando a los que están del lado de la justicia, a cantar y a alegrarse mientras exaltan a Jehová quien ama la paz de David. De esta manera, David pudo salir adelante de la dolorosa experiencia de ver que sus aliados se convirtieron de pronto en sus adversarios.

Si Ud. está pasando por una experiencia algo parecida a la experiencia de David, le ruego considerar el modelo que siguió David para no ser destruido por sus amigos convertidos en adversarios. Recuerde que David puso el asunto en la mano de Dios. David no buscó venganza. David hizo el bien a los que le hacían mal y David se ocupó en engrandecer al Señor en su vida. Gran ejemplo para seguir. Le desafío a hacer la prueba.