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SALMO 9 (PRIMERA PARTE)

Alabanza y adoración parece ser el máximo elixir de la vida en muchas reuniones cristianas. De hecho, mucha gente piensa seriamente en cambiarse de iglesia local porque supuestamente en su iglesia local no se da la debida importancia a la alabanza y adoración. Pero cuando uno echa un vistazo a lo que llaman alabanza y adoración, lo único que encuentra es un atractivo espectáculo que captura la atención del oyente por el ritmo de la música o por la gesticulación de los cantantes o por los arreglos del escenario. Todo, menos la persona de Dios o de su amado Hijo el Señor Jesucristo. Si Ud. quiere saber como es la genuina alabanza y adoración, estudie el libro de Salmos y estoy seguro que allí verá algo completamente diferente. Lo que sobresale es que la alabanza y adoración no consiste en el estilo de música o en el talento de los músicos. La música con la que se cantaban los salmos no ha sido conservada, porque no era importante. Lo importante era la letra de los himnos, el contenido de las canciones. Hoy en día acontece lo opuesto. Lo importante es la música y el talento de los músicos y la letra de los cánticos es algo secundario. Tan secundario que la letra de muchos himnos contemporáneos de alabanza y adoración no son sino una cansina repetición de frases muchas veces sin sentido.

Uno de los salmos donde se puede apreciar de una manera muy clara lo que estamos diciendo es en los primeros doce versículos del Salmo 9. Este pasaje bíblico, que será analizado el día de hoy, destila alabanza y adoración genuina a Dios, no a la música ni a los cantantes. Abramos pues nuestra Biblia en el Salmo 9, versículos 1 a 12.

Lo primero que encontramos es una sobre escritura con instrucciones para el músico principal.

Dice así: "Al músico principal; sobre Mut-labén. Salmo de David".

La palabra Mut-labén significa muerte del hijo. Pareciera ser la referencia a algún tipo especial de melodía. El salmo se cantaba al ritmo de aquella melodía. Podemos ver también que el autor de este salmo es David.

En cuanto al contenido del Salmo, básicamente encontramos dos secciones. La una podría llamarse la alabanza expresada y la otra podría llamarse la alabanza explicada.

Salmo 9:1-2 dice: "Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo"

Con cuatro acciones, David expresa su alabanza a Jehová.

Primero, te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón. Para el judío, hablar de corazón era como estar hablando de su intelecto, de su facultad de razonar, de su habilidad de pensar. Cuando David dice que alaba a Jehová con todo su corazón está diciendo que todo su intelecto, todo su pensamiento, todo su razonamiento está entregado a alabar a Jehová. ¿No le parece fantástico? Yo debo admitir que muchas veces, estoy cantando al Señor con el himnario en mis manos y mis ojos en la letra del himno, pero mi mente, mi razonamiento, mi pensamiento está quien sabe donde. Esto no es de ninguna manera alabar al Señor con todo mi corazón.

Segundo, contaré todas tus maravillas. En su alabanza, David acostumbraba citar verbalmente o decir, los hechos maravillosos de Dios. A esto se refiere cuando dice: Contaré todas tus maravillas. ¿Acostumbra Ud. decir las maravillas de Dios en su alabanza a Dios?.

Tercero: Me alegraré y me regocijaré en ti. David alababa con una sonrisa a flor de labios. Estaba realmente alegre. Yo no sé si Ud. habrá tenido la experiencia de dirigir la alabanza en una reunión de una iglesia local. Si lo ha tenido, Ud. estará de acuerdo conmigo en que desde adelante uno puede apreciar con bastante exactitud el estado de ánimo de las personas que alaban al Señor. Son realmente pocos los que como David se alegran y se regocijan en Dios a quien están alabando. La gran mayoría cantan como autómatas, o peor aún, como si estuvieran autotorturándose cuando cantan al Señor. Sus rostros reflejan tal amargura, tal mala gana, que parecen un limón exprimido. David era lo opuesto, se sentía alegre alabando al Señor y se le notaba en su rostro. Estaba regocijándose.

Cuarto: Cantaré a tu nombre, oh Altísimo. La alabanza de David era con cánticos dirigidos al nombre de Dios Altísimo. David no quería atraer la atención de la gente hacia si mismo o hacia su música. David se esforzaba por llevar la atención de todo el mundo a la persona de Dios. Él es el único digno de ser alabado. ¿Cómo es su alabanza a la luz de lo que hemos visto? Yo le confieso que a mí me falta bastante para ser un verdadero adorador. Pero no me desanimo. Quiero esforzarme para ser mejor cada día.

  1. Número uno, porque los enemigos perecieron.

Salmo 9: 3-6 dice: "Mis enemigos volvieron atrás; cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y mi causa; te has sentado en el trono juzgando con justicia. Reprendiste a las naciones, destruiste al malo, borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre; los enemigos han perecido; han quedado desolados para siempre: y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas"

Por ser rey, David tenía muchos amigos y no pocos enemigos. Siempre será así para las personas en puestos de autoridad. A veces parecía que los enemigos prevalecían, pero David clamaba a Dios y Dios respondía su oración otorgando victoria sobre los enemigos. En su justicia, Dios literalmente borró del mapa a los enemigos de David. Este hecho es lo que motivó a David a alabar a Dios grandemente. Quizá Ud. no tendrá enemigos que quieran matarlo, pero estoy seguro que tendrá otros enemigos entre comillas. Pienso por ejemplo en cosas como orgullo, envidia, malos pensamientos, celos, iras, complejo de inferioridad, temor, duda, etc. A veces estos enemigos se muestran amenazantes y poderosos. Recuerde que Dios está listo para librarle de cualquiera de estos enemigos y cuando lo haga, no olvide alabar a Dios con todo su corazón.

     2.   Número dos, porque Jehová permanece para siempre.

Salmo 9: 7-12 dice: "Pero Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud. Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. Cantad a Jehová que habita en Sión; publicad entre los pueblos sus obras. Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos"

El enemigo por más fuerte que sea es pasajero, pero Jehová permanece para siempre. Esto es un gran motivo para alabar al Señor con todo el corazón. Como Dios eterno, Jehová está listo para juzgar al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud. Al ver la maldad de este mundo, muchas veces nos preguntamos si habrá alguien que alguna vez juzgue a los malvados. El Dios eterno los juzgará y los malvados recibirán su condena conforme a sus malas obras. Como Dios eterno, Jehová también será refugio al pobre. Esto es maravilloso. El pobre es normalmente despreciado, humillado y abusado por los poderosos de este mundo, pero con Dios las cosas son diferentes. La Biblia dice que Dios es refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia. La seguridad de un refugio depende de la calidad de ese refugio. ¿Puede haber alguien de mejor calidad que Dios? Consecuentemente no hay refugio más seguro que Dios. No hay razón alguna para tener temor sabiendo que Dios es nuestro refugio.

Luego, el salmista dice que los que conocen el nombre de Dios o los que saben a ciencia cierta lo poderoso que es Dios, pueden confiar plenamente en él. Y acto seguido presenta una promesa para todos los que confiamos en Dios. Dice: Tú oh Jehová no desamparaste a los que te buscaron. Nadie que confíe en el nombre de Jehová llegará a estar desamparado o desprotegido. Esto es el tema de la canción de David. Cantad a Jehová, dice, publicad entre los pueblos sus obras. Jehová es el vengador de los afligidos. Jehová no se olvidó del clamor de los afligidos.

¿Está Ud. en aflicción en este momento? No pierda la esperanza amigo oyente. Conozca a Jehová personalmente por medio de Jesucristo su Hijo. Jehová será entonces su refugio. Clame a Jehová con todo su corazón y Jehová responderá a su clamor y dará el pago justo a los que le han traído aflicción.

Así termina esta porción del Salmo 9. Sí, es un cántico, es alabanza y adoración. Su contenido es rico en exaltar a Dios por lo que él es y lo que él hace. No es vana repetición de frases que riman muy bien, pero no comunican nada, como es mucha de la alabanza y adoración de hoy en día.