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 HAGEO 2 : 20 - 23

ESTUDIO BÍBLICO N°11

El estudio bíblico de hoy será el último en este fascinante libro. Si Ud. nos ha acompañado en el estudio Bíblico de este libro, recordará que a los 24 días del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová a Hageo.

El mensaje fue dirigido principalmente al pueblo de Judá y tenía como tema la responsabilidad del pueblo de vivir vidas santas si querían que sus obras sean agradables a Dios. Dios se ofende mis amigos cuando el hombre pretende hacer algo para él con sus manos manchadas por el pecado.

Primero es necesario arreglar nuestras cuentas con Él para luego hacer cosas para Él. Dios está principalmente interesado en lo que somos y luego en lo que hacemos. El pueblo debe haber comprendido este mensaje de Dios y debe hacer actuado conforme a lo que Dios demanda de ellos, porque Dios les dijo que estaban prontos a ver muchas bendiciones de parte de Él.

Pero Dios también tenía un mensaje personal para el líder del pueblo de Judá; por tanto consideraremos la fecha de la profecía, el autor de la profecía, la identidad del profeta, el sujeto de la profecía y el tema de la profecía.

Hageo 2:20 dice: "Vino por segunda vez palabra de Jehová a Hageo. A los 24 días del mismo mes diciendo"

En cuanto a la fecha de la profecía, notamos que fue a los 24 días del mismo mes. El mismo mes se refiere al noveno mes, en el segundo año de Darío. Esto lo sabemos por lo que dice Hageo 2:10. En otras palabras en un mismo día, Dios entregó dos mensajes.

En cuanto al autor de la profecía, ya hemos señalado que es Dios. En el texto leído se lo llama Jehová, porque es el único que no solo sabe lo que acontecerá en el futuro sino que es el Señor o el amo o el dueño del futuro. Toda profecía que no provenga de él es fraudulenta, porque aparte de Dios, nadie, ni Satanás, ni los demonios, ni los médiums, ni los adivinos, ni los hechiceros conocen el futuro.

Por ser Jehová quien origina el mensaje que dentro de poco vamos a considerar, podemos saber de lo que Él ha dicho se va a cumplir con un 100% de precisión.

En cuanto a la identidad del profeta, su nombre es Hageo. Recordemos el profeta es simplemente un instrumento por medio del cuál Dios hace conocer su consejo a los hombres. El profeta habla a los hombres a nombre de Dios. Por medio de los profetas, el hombre puede reconocer la voluntad de Dios en los aspectos de que Él se ha dignado dar a conocer a los hombres por supuesto.

Ciertamente que hay algunas cosas que Él en su soberanía no nos ha revelado todo lo que el hombre necesita saber acerca de sus planes y propósitos para el hombre y el planeta.

Hageo 2:21 en su primera parte dice: "Habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo:"

Observemos que Dios ya no tiene en mente a todo el pueblo de Judá sino solamente a su gobernante. Zorobabel, este nombre significa: semilla de Babilonia. Recordemos que Dios levantó a Zorobabel en Babilonia, mientras estaba cautivo bajo los caldeos primeramente, y después bajo los medos y persas. Zorobabel tenía una gran obra para hacer. Reedificar el templo de Jerusalén que estaba en ruinas por alrededor de 70 años. No era tarea fácil. Los enemigos de la obra eran fuertes y nada escrupulosos en sus métodos para evitar la reedificación del templo. Zorobabel y el pueblo pronto se desanimaron y detuvieron el trabajo de reconstrucción.

Pero unos 15 años después de que se paralizaron los trabajos, Hageo predicó un poderoso mensaje de parte de Dios, llamando a Zorobabel y al pueblo a reiniciar los trabajos de reedificación. Zorobabel oyó y obedeció a Dios y así se reinició el trabajo.

Pero el enemigo no cedía en su empeño de evitar que continúe la obra de reedificación. En estas circunstancias Dios hablo nuevamente al pueblo por medio de Hageo y el pueblo recobró el ánimo. Zorobabel debió haber sentido todo el peso de la obra sobre sus espaldas, por eso, Dios le dio un mensaje exclusivamente para él.

Hageo 2:21-23 dice: "Yo haré temblar los cielos y la tierra; y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; trastornaré los carros y los que en ellos suben, y vendrán abajo los caballos, y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos"

El tema de la profecía tiene que ver con la destrucción futura del poder de los gentiles. Zorobabel y el pueblo de Judá estaban experimentando el poder de un reino gentil: el imperio medo persa. Parecía tan fuerte que nunca dejaría de existir. Era tan corrupto que no se sabía dónde iba a parar.

Dios por medio de Hageo, dice: No siempre va a ser así. Porque viene un día cuando yo haré temblar los cielos y la tierra: Esto acontecerá poco antes de la segunda venida de Cristo.

Mateo 24:29, hablando del mismo evento dice: "E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas"

Note lo que sucederá según Mateo 24:7: "Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; Y habrá pestes y hambres, y terremotos en diferentes lugares"

Literalmente Dios hará temblar los cielos y la tierra. Esto pertenecerá a otra obra de Dios, por lo cuál Él con su poder trastornará el trono de los reinos. Esto se refiere al líder gentil que gobernará el mundo antes que venga por segunda vez el Señor. También destruirá la fuerza de los reinos de las naciones. Esto se refiere a la derrota que sufrirá todas las naciones en la gran batalla de Armagedón.

Allí, el poder de Dios hará añicos todo el sofisticado armamento de todas las naciones. Lo interesante es que los que participen en esta batalla entrarán en un estado de psicosis por lo cual arremeterán contra su propio compañero y se producirá una matanza generalizada.

El texto dice que vendrán abajo los caballos y sus jinetes. Cada cuál por la espada de su hermano. Es Dios destruyendo a sus enemigos. Al final de esta horrible matanza. Jehová tomará a Zorobabel, hijo de Salatiel, siervo de Jehová y lo pondrá como anillo de sellar, porque fue escogido por Él. Zorobabel en esta cita es un tipo Jesucristo, por varias razones.

Jesús es descendiente directo de Zorobabel. El es siervo de Jehová. El es el anillo de sellar, el amo y dueño de todo, y él es el escogido de Jehová para reinar por la eternidad. Cuando él reine, todo será paz y prosperidad. El cambio finalmente habrá llegado. Con esto en mente, Zorobabel debe haber recobrado la energía suficiente para culminar con la obra de reconstrucción.

Esdras 6:15 dice: "Esta casa fue terminada el tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del reinado del rey Darío".

Es decir que tardaron como 4 años para terminar con la tarea.

¿Qué podemos aprender de todo esto?

Pues que las cosas no van a ser siempre como están. Hay un cambio por delante. El cambio ocurrirá cuando Dios intervenga directamente para destruir el presente sistema mundial e instaurar un reino de paz, justicia y prosperidad bajo el mando del Rey de reyes y Señor de Señores, Jesucristo el hijo de Dios.

Así que anímese. Vivamos a la luz de este momento glorioso. Lo presente es pasajero, vivámoslo con la esperanza que todo va a cambiar por obra de nuestro buen Dios.

A Él sea la gloria. Amén.