FALSA DOCTRINA ADVENTISTA - Juicio Investigativo

Una de las doctrinas básicas de los Adventistas del Séptimo Día es la enseñanza de que "Cristo, como una parte de su obra redentora, ha estado conduciendo un "juicio investigativo" o "juicio investigador" en el santuario celestial a partir de 1844."

Esta doctrina fue formulada después de que el retorno de Cristo no ocurrió en la fecha que habían señalado, esto es, el 22 de octubre de 1844. Al día siguiente, a uno de los integrantes del grupo, llamado Hiriam Edson, repentinamente se le ocurrió que "en lugar de que nuestro Sumo Sacerdote haya salido del lugar santísimo de su santuario celestial para venir a esta tierra en el décimo día del séptimo mes, a final de los 2.300 días señalados en los pasajes proféticos, por primera vez él entró ese día en el segundo compartimiento del santuario y que tenía una tarea que realizar en dicho lugar santísimo antes de su venida a la tierra" ("Vida y Experiencia" por Hiriam Edson, tal como es citado en la obra "La fe profética de nuestros padres", por LeRoy Froom).

La doctrina adventista considera que este "juicio investigativo" que Cristo conduce en el santuario celestial es parte de Su obra redentora. Nótese, por ejemplo, la siguiente declaración: "Ahora, mientras nuestro Sumo sacerdote está haciendo propiciación por nosotros, debemos procurar llegar a la perfección en "Cristo" (El Gran Conflicto, p. 680).

Pero, decir que Cristo está actualmente haciendo algo para completar Su obra de redención es sencillamente menospreciar las palabras que El pronunció desde la Cruz: "Consumado es" (Juan 19:30). El tiempo del verbo griego empleado en esta frase indica algo que ha sido acabado y terminado por completo y que permanecerá de tal manera. Traduciéndolo en forma literal diría: "Ha sido terminado por completo."

Aquí también, se indica muy claramente que la obra redentora de Cristo ha sido realizada en forma completa y total.  Cristo terminó Su obra redentora en la cruz, y nada necesita ser añadido.

En El Gran Conflicto Elena de White explica de la siguiente manera este juicio que Cristo supuestamente está conduciendo en los días presentes: "A medida que los libros de registro se van abriendo en el juicio, las vidas de todos los que hayan creído en Jesús pasan ante Dios para ser examinadas por Él... En caso de que alguien tenga en los libros de registro pecados de lo que no se hayan sido perdonados, su nombre será borrado del libro de la vida y la mención de sus buenas obras será borradas de los registros de Dios... A todos los que se hayan arrepentido verdaderamente de su pecado, y que hayan aceptado con la fe la sangre de Cristo como su sacrificio expiatorio, se les ha inscrito el perdón frente a sus nombres en los libros del cielo; como llegaron a ser partícipes de la justicia de Cristo y su carácter está en armonía con la ley de Dios, sus pecados serán borrados, y ellos mismos serán juzgados dignos de la vida eterna" (El Gran Conflicto, pp. 536-537).

Es muy bíblico afirmar que una persona debe poner su fe en Cristo para obtener el perdón de sus pecados, pero no es bíblico decir que si alguno tiene pecados acerca de los cuales no se ha arrepentido su nombre será borrado del libro de la vida. Jesucristo pagó por completo la pena del pecado, sea ésta pasada, presente o futura, y ha dicho que cualquiera que cree en Él  ha pasado de muerte a vida.

Si, después de haber recibido a Cristo como Salvador, uno comete un pecado, no está en peligro de que su nombre sea borrado del libro de la vida si no se arrepiente de tal pecado. La confesión del pecado después de la salvación es necesaria para mantener la comunión con el Padre, pero no para retener la salvación. El asunto de la salvación ya ha sido concluido con anterioridad.

La salvación que presenta la Sra. De White es una salvación de tipo "fe más obras." Nótese que ella dice: "como (los que se han arrepentido) llegaron a ser partícipes de la justicia de Cristo y su carácter está en armonía con la ley de Dios, sus pecados serán borrados, y ellos mismos serán juzgados dignos de la vida eterna."

Sin embargo, de acuerdo con las Santas Escrituras, el carácter de una persona no determina su salvación; más bien, es la salvación de tal persona lo que determina su carácter.

No es sino hasta que una persona recibe a Jesucristo como Salvador y es hecho "nueva criatura", que dicha persona tiene el carácter que agrada a Dios.

 

No puede haber buenas obras que agradan a Dios mientras una persona no tenga la salvación por haber recibido a Cristo como Salvador.

 

Es decir que todo individuo será juzgado, pero tales juicios están todavía en el futuro, no en el presente. Aquellos que conocen a Jesucristo como Salvador un día comparecerán. Sin embargo, este será un juicio para determinar la recompensa, no la salvación. Solamente aquellos que ya tienen la salvación comparecerán ante el Tribunal de Cristo.